Entre la orilla y el mar

Álbum

Entre la orilla y el mar

Metanoia & Martín Duarte

2003 · 2 cantos

Cantos del álbum

# Título Intérprete Autor Litúrgica Herramientas Letra
7Chacarera del regreso Metanoia
Martín Duarte
LM M. DuarteCómo me duele el regreso, quizás más que las heridas, ya no me quedan sonrisas y está mi herencia perdida; atrás quedaron los sueños con mi esperanza dormida. Recuerdo marché buscando el destello de una aventura olvidando que en la vida sólo lo de Dios perdura y me encontré prisionero de la noche más oscura. Así creí perder todo hasta el amor de mi hermano pero Él me amó hasta buscarme con dos clavos en las manos y lo que estaba tan lejos de pronto se hizo cercano. Regresé a mi Padre entonces, tan sólo pedí consuelo, no merezco ser tu hijo y mucho menos tu cielo, pero mi Padre reía mientras besaba mi pelo. Sentí como de mis ojos dos ríos surcaron tristezas cuando se quitó su manto para cubrir mi pobreza porque había vuelto a la vida lleno de fiesta a su mesa. A veces cuando el silencio trae la voz de aquel pasado se duele un poco mi alma de lo que hiere el pecado pero me vuelve al presente sabiéndome perdonado. La luz que ilumina el día es la que alumbra mi llanto y es que enamoró mi grito la cruz de mi hermano santo y es que he salido a buscarte para llevarte en mi canto. Regresa a tu Padre entonces hermano que andás perdido prendete fuerte del árbol de Aquel que te ha redimido y volvamos a la casa que siempre has pertenecido.
8Si aquí está Dios Metanoia
Martín Duarte
LM M. DuarteNo tengo ni oro ni plata. Sólo tengo un verso, que sabe de una esperanza con sol de desierto, no tengo más que estas manos que se abren al cielo. Te ayudará mirar alto, a los ojos de tu Padre, que hará que en silencio sientas como el pecho se abre. No tengo más que esta vida, con ella me alcanza, para contarte que un día, cansado de mirar al suelo, un ángel rozó mi herida y la llenó de consuelo. No tengo ni quiero plata, si aquí está Dios estoy lleno. No tengo ni oro ni plata, te doy lo que tengo. En nombre de Jesucristo, "levanta tu cuerpo". ¿Por qué quedarse en la puerta si puedes entrar al templo? Sólo piensa que es posible que emprendas este camino, no depende de la suerte, no está escrito tu destino. Sólo depende si quieres volver o no a casa. Sé bien que lo has intentado y que has caído mil veces, pero si tú se lo pides Él puede hacer que regreses. Pues no es eterna la noche, la vida en Dios amanece.