Artista
Card. Eduardo Pironio
Nació en la localidad de 9 de Julio en Buenos Aires en 1920 y falleció en Roma en 1998. Era el hijo más pequeño de veintidós hermanos y hermanas.
Se ordenó sacerdote el 5 de diciembre de 1943, en la Basílica de Ntra. Sra. de Luján y su primer servicio pastoral fue dedicarse a la formación de futuros sacerdotes como profesor de Literatura y Latín y luego de Filosofía y Teología en el Seminario de Mercedes, su diócesis. En 1983, Juan Pablo II lo designa Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos desde donde fue el principal organizador de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Sus restos descansan en el Santuario de Santa María de Luján.
Se ordenó sacerdote el 5 de diciembre de 1943, en la Basílica de Ntra. Sra. de Luján y su primer servicio pastoral fue dedicarse a la formación de futuros sacerdotes como profesor de Literatura y Latín y luego de Filosofía y Teología en el Seminario de Mercedes, su diócesis. En 1983, Juan Pablo II lo designa Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos desde donde fue el principal organizador de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Sus restos descansan en el Santuario de Santa María de Luján.
Este artista no tiene álbumes cargados.
| Título | Intérprete | Autor | Litúrgica | Herramientas | Letra | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Madre de la esperanza | Eq. Diocesano de Liturgia San Isidro | L C. Pironio M D. Díaz | Madre y Señora nuestra, causa de nuestra alegría, tú nos has dado a Jesús, feliz esperanza de nuestras vidas. Ayúdanos a ser testigos de la Resurrección de tu Hijo, Enséñanos a comunicarlo, den fruto el Amor y su Espíritu. María haz que vivamos como tú, alegría al sentirnos profundamente amados por el Padre que nos hizo sus hijos La alegría de querer ser fieles y decir como tú cada día “Sí, yo soy tu servidora. Que se haga en mí lo que digas” MADRE DE LA SANTA ESPERANZA, CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA RUEGA AL SEÑOR POR NOSOTROS, VIRGEN QUERIDA Madre, danos la alegría del servicio, como tú la viviste, cuando visitaste a Isabel o en Caná a las bodas asististe Danos alegría en la cruz y el vivir así serenos y fuertes, Sabiendo desde allí el mundo con el Padre reconcilia su suerte. María no nos falte alegría ni en los momentos de sufrimiento, Danos paz y serenidad y si hay llanto por fuera, alegría por dentro. Que la esperanza sepamos a quien encontramos comunicar en especial si es hermano de nuestra propia comunidad. |
