Artista
Julio César Labaké
PADRE JULIO CÉSAR LABAKÉ - Biografía y primer disco: "CANTA EL PADRE JULIO . . . la emoción de un alma sacerdotal hecha canción . . ." - DISCOFONÍA Simple doble duración (EP) Nº S.E. 2001 (1965)
Es un académico de prestigio nacional. En su juventud fue sacerdote y bajo el nombre de "El Padre Julio" grabó dos discos simples dobles que fueron un suceso, con sus canciones más conocidas "El tranvía" (1965) y "Chacarera del pelado". Estos temas fueron también éxitos en los Festivales de Cosquín, que se desarrollan anualmente a fines del mes de enero en la provincia de Córdoba, República Argentina.
Es psicólogo, doctor en Psicología Social, psicoterapeuta, escritor, conferencista y miembro de número de la Academia Nacional de Educación. Es autor de varios libros como "Adolescencia y personalidad", "Valores y límites. La brújula perdida", "Adolescentes, no se dejen engañar", "Coraje y alegría de vivir", "La revolución de la sensatez", "Regresar de la Torre de Babel" e "Introducción a la Psicología", entre otros. Además, fue director nacional de Educación Superior y director de Formación y Capacitación Docente del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.
Ha expuesto en congresos y encuentros en numerosos países latinoamericanos y en España. Por su trabajo recibió distinciones como el diploma de la Secretaría de la Unesco para Argentina y Uruguay por su testimonio de vida y aporte a la solidaridad; en 2004 recibió del Cardenal Jorge Bergoglio -hoy Papa Francisco- el galardón "Juntos Educar" por sus aportes en el campo educativo y por su ejemplo para las nuevas generaciones.
Julio se casó con Angélica Rebolledo con quien tiene dos hijos: Julio, abogado, y María Angel, diseñadora.
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| Título | Intérprete | Autor | Litúrgica | Herramientas | Letra | |
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| 1 | Callemos hermanos | Grupo Pueblo de Dios | LM J. Labaké | Callemos hermanos y vuelva el silencio que ya hemos perdido el don de escuchar. En este tumulto de nuestras palabras somos incapaces de escuchar a Dios. Callemos hermanos, y que hable el Señor. Los hombres llevamos mil máscaras vanas para no encontrarnos con nuestra verdad. Tememos mirarnos de frente a los ojos y al ver lo que somos tener que cambiar. Callemos hermanos, y que hable el Señor. |
